Catedra Occidente 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
HANNAH ARENDT
Filósofa, politóloga, estudiosa del mundo clásico, la poesía, la historia y la teología cristiana y judaica, Hannah Arendt es una intelectual fundamental del siglo XX cuya filosofía tiene una gran influencia en el mundo contemporáneo. Judía, ciudadana alemana, miembro de una familia acomodada, y huérfana de padre a temprana edad. Heredera de la tradición intelectual romántica alemana, admiradora de Goethe y de Hölderlin.. Alumna de Husserl, de Heidegger y de Jaspers, formada, sobre todo, por la enseñanza y la amistad de este último. Fenomenóloga, entonces, escribe una tesis doctoral sobre la experiencia agustiniana del amor, y que más tarde deriva hacia la política, esto, más que por decisión propia por ‘la fuerza de los hechos’ a la que se ve sometida. Casada dos veces, y separada una. Refugiada en Paris y, es detenida en un campo de internamiento francés para judías de donde escapó pocos días antes de la llegada de los nazis. Se refugia luego en E.E.U.U. Allí se convierte en profesora de filosofía y de política en varias universidades. No tiene jamás hijos. Publica en inglés sus más importantes obras. Hannah Arendt vive en Nueva York hasta su muerte en 1975.
Su obra traspasa, constantemente, las fronteras disciplinares del saber, para abordar problemas fundamentales del mundo contemporáneo: Por una parte, el totalitarismo y su vínculo con el mundo moderno y el sentido de lo político, más allá de la administración y organización moderna de la política. La conflictiva relación entre filosofía y política, que se remonta al menos al juicio de Sócrates. La tradición republicana y su discontinua pero también fundamental herencia para el mundo moderno. La acción política como experiencia originaria de lo político y del poder -en el peculiar sentido que la autora le da a este último concepto-. Por otra parte, las relaciones entre lo público y lo privado como dos órdenes diferentes de la vida práctica. Los problemas de responsabilidad individual y colectiva de las sociedades post-totalitarias frente a la latente presencia de aquella nueva forma de mal que es el ‘mal banal’ o la banalidad del mal (banality of evil). Los problemas de la falta de libertad y la legitimación de la violencia en este mundo post-totalitario, la despolitización general de un mundo que ya no necesita del terror para mantener neutralizada la posibilidad de la experiencia política. En definitiva, su asunto es el ‘mundo’, como gran supuesto de la acción política y del espacio de aparición de lo público, y la consecuente responsabilidad frente a él.
Hannah Arendt es una pensadora que tiene una obra filosófica propia. En ella elabora una síntesis reflexiva, si bien a veces fragmentaria, de algunas de las más importantes tradiciones del pensamiento filosófico y político occidental. Pero, al mismo tiempo y de manera autónoma, se mueve y asume en éste un punto de vista siempre original y específicamente contemporáneo. Esto la convierte en una filósofa en ocasiones difícil de seguir y casi siempre imposible de clasificar, pero que provee, desde su ‘pensar independiente’, algunas de las principales claves para formular y repensar los problemas, conceptos, y posiciones que interrogan los acontecimientos políticos e intelectuales más cruciales de nuestro tiempo.
Es innegable que Hannah Arendt cruza con su vida y su experiencia de pensamiento gran parte del siglo XX, convirtiéndose en una espectadora privilegiada de esta época, con sus horrores y dilemas. Siempre dispuesta a ser interpelada por la realidad y el mundo y a pensar desde ésta su propia inserción en él. Su vida así como su obra están instaladas en el horizonte contemporáneo y sus experiencias radicales, reflejando de manera fiel e inédita la experiencia de un mundo que también, en algún sentido al menos, es todavía el nuestro.
Occidente
Para llegar a comprender la filosofía de un pueblo es necesario atender a una serie de aspectos fundamentales: condiciones políticas y sociales, al arte y a la religión
Las cuestiones económicas, sociales y políticas influyen con frecuencia en la elaboración de determinadas ideas y, en el mundo griego en especial, la creación de la democracia así como la defensa de una libertad institucionalizada condujeron al nacimiento de la filosofía, cuyo principal elemento constitutivo es la libertad.
En lo que respecta al arte, esta forma de expresión pretende alcanzar metas propias de la filosofía pero valiéndose de la imaginación y la intuición, es decir, recurriendo a métodos y maneras más cercanos a la fantasía. La religión, por su parte, también persigue determinados objetivos que la filosofía logra a través de los conceptos y de la racionalidad, mientras que la religión recurre a representaciones y se basa en la fe.
El inicio de la búsqueda filosófica
Ahora bien, atendiendo al ámbito artístico, fue la poesía la que realmente desempeñó un importante papel en la educación y formación de los griegos antes del surgimiento de la filosofía. Los poemas de Homero (la Ilíada y la Odisea), Hesíodo y los poetas gnómicos del siglo VII y del siglo VI a.C. fueron la fuente principal de la que bebieron los primeros habitantes griegos.
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